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Cuando pensamos en turismo imaginamos momentos únicos en paisajes paradisíacos, hospedajes hermosos y encuentros enriquecedores con otras culturas. Sin embargo, esa experiencia que promete una agencia de turismo o un influencer en Instagram, puede cambiar según la apariencia física del viajero. El racismo en la industria del turismo es un problema grave y complejo.

De adolescente, en Francia, me trataron mal y me miraron de forma despectiva porque creían que era árabe. A Nicole Philip, una estadounidense afroamericana, la atacaron en una playa en Italia por ser negra. Hace un par de años se divulgaron múltiples denuncias racistas hacia anfitriones de AirBnB. Basta con investigar y preguntar un poco para descubrir historias preocupantes.

Según Evelyne Heyer, bióloga y antropóloga de genética, “el racismo no es solo sobre color de piel, es también discriminación contra individuos que son física, cultural o moralmente diferentes.” Sabemos que en el turismo hay racismo, pero… ¿qué podemos hacer al respecto?

Por qué es necesario hablar de racismo en el turismo

Reconocer y entender que es un problema y que no todos disfrutan las experiencias de viaje del mismo modo, nos permite tener una mente más abierta e incluso más posibilidades de aportar soluciones. Cuando no nos afecta directamente, muchas veces nos quedamos en nuestra burbuja de ignorancia.

¿Sabes cuáles son tus riesgos y cuáles son tus privilegios al viajar? ¿Te has preguntado qué puedes hacer si ves un ataque racista en un espacio turístico? ¿Te has preguntado cómo puede cambiar la experiencia de viaje de una persona de rasgos asiáticos, especialmente luego de esta pandemia de Covid-19?

En un artículo publicado en la revista de turismo Here Magazine recomiendan primero hacer una autoevaluación y educarse para luego poder reconocer los actos racistas y tomar acciones.

Una forma entretenida y valiosa de analizar las diferentes experiencias al viajar es seguir a influencers o periodistas que representen a aquellos grupos que suelen ser víctimas en viajes. Por ejemplo, escuchar las anécdotas de la canadiense Oneika Traveller en Youtube o seguir a más voces de turismo latinas, negras, asiáticas o indígenas.

La importancia del intercambio cultural

Sí, es importante entender y tomar precauciones —especialmente si tus rasgos físicos son discriminados en ese lugar que quieres visitar—, pero no podemos limitar nuestras experiencias por el miedo. Viajar, conocer otras culturas y permitir a otros conocer nuestras costumbres es uno de los ejercicios más valiosos para combatir el racismo y nuestros prejuicios.

Mark Twain escribió en su Guía para viajeros inocentes que “viajar es fatal para el prejuicio, la intolerancia y la estrechez de mente”. Como viajeros nos cuestionamos los estereotipos y tenemos la posibilidad de derrumbar mitos y creencias con las que crecimos desde pequeños.

Conocer —realmente— otros estilos de vida y costumbres es un ejercicio de conciencia. No se trata solo de visitar los lugares icónicos y publicar fotos en Instagram, significa ir un poco más allá: conversar con locales, escuchar, observar, entender las diferencias, sus problemas y virtudes.

Si queremos usar nuestros viajes para combatir el racismo, debemos hacer un ejercicio introspectivo, educativo y acercarnos a otras culturas con humildad y ganas de aprender. Es casi una metodología científica, pero es la mejor manera de cambiarnos a nosotros mismos y, con suerte, aportar nuestro grano de arena para combatir el racismo en el turismo.

Andrea Miliani

Andrea Miliani

Periodista y escritora freelance venezolana con sede en Santiago de Chile. Apasionada por la literatura, los idiomas y la tecnología. Creadora del blog Era Freelance y cofundadora de Literatura en la Ciudad.

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