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Era una fría mañana del otoño polaco, cuando atravesé las infames puertas “Arbeit Macht Frei” de Auschwitz. Había una espesa capa de niebla que se sumaba a la atmósfera ya sombría. Después de ver un breve documental sobre el campo de concentración, nuestro guía nos llevó a conocer los bloques de ex presos. Vimos vitrinas enormes, cada una con montones de zapatos, maletas, cepillos de dientes y cabello humano de metros de altura.

Nada podía prepararme para la profunda tristeza que sentí cuando vi las vías del tren. Caminar por las cámaras de gas y el crematorio fue surrealista. La energía dentro de esos lugares es tan pesada y sombría. Fue difícil envolver mi imaginación en lo que sucedió allí. Todavía no puedo. Es inimaginable.

Auschwitz es un ejemplo de destino de turismo oscuro. El turismo oscuro es viajar a lugares asociados con la muerte, el miedo y el sufrimiento, y que tienen una importancia histórica significativa. Otros sitios oscuros conocidos incluyen Pompeya en Italia, Chernobyl en Ucrania, Zona Cero en Nueva York, memoriales del genocidio en Ruanda, Choeung Ek Killing Fields en Camboya, Robben Island en Ciudad del Cabo e Hiroshima en Japón.

Si bien el término se acuñó en 1996, el concepto de turismo oscuro ha existido durante milenios. Desde los romanos que vieron con entusiasmo los espectáculos sangrientos en el Coliseo hasta las personas que optaron por observar ejecuciones masivas en la Edad Media hasta aquellos que se tomaron selfies en la Torre Grenfell en 2017, los humanos se sienten atraídos por la tragedia.

Por qué los sitios oscuros son importantes

Los sitios oscuros que conmemoran y rinden homenaje a las mayores tragedias que los seres humanos han experimentado pueden ser educativos y estimulantes. También es un lugar donde podemos reconocer el sufrimiento que soportó la gente y recordar a los que perdieron la vida.

Para algunos viajeros, visitar sitios de turismo oscuro es impactante y perturbador. Para otros, como yo, explorar un área donde ocurrió una tragedia puede ser tan importante como ver hermosos monumentos. Para apreciar y comprender completamente lugares como Camboya, Polonia y Sudáfrica, creo que primero debes conocer su trágica historia. Porque no importa cuán horribles sean, estos eventos han dado forma al país y a la gente en lo que son hoy.

El turismo oscuro también puede forzarte a salir de tu zona de confort para lidiar con las duras verdades sobre la humanidad. Es una oportunidad para reflexionar sobre las atrocidades y comprender mejor la historia, lo que puede ayudarnos a realizar cambios positivos en nuestras vidas y como sociedad global.

Durante mi visita a Auschwitz, escuché historias de personas desinteresadas. Un maestro que rechazó la oportunidad de escapar y en su lugar fue con sus alumnos a las cámaras de gas. Guardias alemanes dando comida en secreto a los prisioneros judíos. Madres sacrificándose para salvar a sus hijos. Historias como estas no son todos los días; los contemplas y piensas, “¿habría hecho eso?”

Philip Stone, director ejecutivo del “Instituto para la Investigación del Turismo Oscuro” de la Universidad Central de Lancashire, lo resume de manera excelente: “Cuando vamos a estos lugares, no vemos a extraños, sino que a menudo nos vemos a nosotros mismos y tal vez qué haríamos nosotros en esas circunstancias.

¿Es ético el turismo oscuro?

El turismo oscuro es ético. Pero la forma en que los turistas se comportan cuando visitan un sitio oscuro pudiera considerarse no ética. Tomar selfies con alegría en un sitio conmemorativo o saltar en el mismo terreno que sufrieron las personas es inapropiado.

Todo se reduce a la motivación. ¿Viaja a un lugar para aumentar su comprensión de un momento crítico en la historia o para presumir ante sus seguidores de las redes sociales?

Cómo ser un buen turista oscuro

Si eliges visitar un sitio oscuro, asegúrate de hacerlo por las razones correctas. No estar emocionado solo querer mejorar tu CV y ​​cuenta de redes sociales. Asegúrate de vestirte con respeto y de evitar hacer comentarios inapropiados. Fotografiar personas en momentos de dolor es un gran no-no, al igual que tomarse selfies.

Jacqueline de Klerk

Jacqueline de Klerk

Jacqueline de Klerk es una escritora independiente que vive en Ciudad del Cabo. Combina sus dos pasiones, viajar y escribir, para crear historias para que inspiren a otros a planificar su próxima aventura.

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